Toca escribir unas palabras muy personales sobre uno mismo. Es difícil escribir sobre uno mismo. No sabes qué explicar ni cómo explicarlo.

Siempre he pensado que las personas somos como vivimos y nadie nos obliga a ser como somos. Es obvio, que hay un ADN y una personalidad que nos ve nacer. Aún así, nuestra educación, las experiencias que vivimos, la forma en la que vemos nuestra vida y la de los demás y nuestra voluntad de aprender y mejorar y muchísimas cosas más, nos convierten en las personas que somos hoy en día.

Lo que no sé es como seré mañana. Espero y deseo que con mucho trabajo y constancia sea mejor persona.

Cómo soy yo

¿Y cómo soy? Pues en unas pocas palabras voy a definir como creo que soy, porque es muy probable, que los demás me vean de una forma algo diferente.

Lo bueno

Empezamos por lo “bueno”. Me considero una buena persona, amable y coloquial, me gustan las personas, aunque soy bastante solitario. Soy trabajador, constante y no me rindo fácilmente. Soy realista y optimista, pero vuelvo a repetir, muy realista, la vida es dura y los plátanos amarillos. El dicho de “Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como”, siempre he pensado que me define muy bien. No me considero ni listo ni inteligente, mejor no te enseño mis notas de EGB ni de Bachillerato, aunque si una persona que entiende la realidad, se adapta y la mejora. Detesto la mentira y me aburren las personas “saborías” (llamo así a los “sin sangre”). Creo, y muchísimo, en la capacidad de las personas para hacer cosas impensables. Tú vales mucho y puedes hacer muchas cosas, ahora, eso de que “si tu quieres puedes” pues va a ser que no, porque si mides 1m50cm jugar en la NBA va estar muy complicado. Ya te he dicho que soy muy realista. Con trabajo y una buena dirección se consiguen muchas cosas, seguro, pero recuerda que no soy de frases “célebres”. Esto lo dejo para los místicos. Me gusta equivocarme. Eso quiere decir que estoy en modo creativo y que algo nuevo e interesante está por venir.

Me encanta rodearme de personas más buenas que yo a nivel profesional. Me apasiona el comentario de Steve Jobs: “contrato personas para que me digan a mí lo que tengo que hacer y no para que hagan lo que yo los digo”. Tengo la habilidad de rodearme de personas que suman en mi vida.

Y no me voy extender mucho más sobre mi parte “buena”. Si quieres saber más, te paso el teléfono de mi madre y ella te explicarás muchísimas más cosas buenas de mi.

Lo malo

Y ahora toca lo “malo”. Pues que soy un poco cabezón, como se me ponga algo entre ceja y ceja, bajo los cuernos y a por ello. Me falta sensibilidad con las personas. Quiero ser más sensible a medida que me voy haciendo mayor. Soy medianamente ordenado, tengo un desorden ordenado en mi despacho y en mi vida. No suelo escuchar mucho, aunque con los años voy mejorando. Funciono por impulsos, y me dirás, Albert eso es bueno, y te contesto que a veces, porque cuando el impulso me activa, muchas veces, no miro a las personas que me rodean y les hago daño sin querer. Entiendo que ese impulso dispara mi “yo niño” y me hace perder la perspectiva de lo que me rodea. Soy un poco antisistema, aunque yo diría que eso es bueno.

Si me la juegan ni olvido ni perdono. Hago cruz y raya y a otra cosa mariposa. Eso me pasa por ser noble. A las malas personas no las quiero en mi vida (esto tal vez lo tendría que poner en la parte “buena”). Recuerda que odio la mentira y la falsedad. Me aburren.

Y no me voy extender mucho más sobre mi parte “mala”. Si quieres saber más, te paso el teléfono de mi mujer y ella te explicarás más cosas malas de mí (tampoco nos vengamos arriba ahora porque tu y yo tengamos más confianza).

Y que decir de mi familia. Tengo una mujer maravillosa y dos hijos, Pau de 19 años y Ana de 18. Se llevan tan poco tiempo que incluso hay 8 días al año que tienen la misma edad. Es que la cuarentena es “mu dura”.

No hablaré de mi familia porque me faltarían miles de blogs y millones de hojas para describir el gran regalo que me ha dado la vida al estar con ellos.

Y no mucho más. Como decía una famosa frase con la crecimos la generación de los 70’s: “y hasta aquí puedo leer”.

Gracias por haber dedicado tu tiempo tan preciado en conocerme un poco más. Ha sido un placer para mi desgarrarme las vestiduras y mostrarte mi yo más personal e intrasferible.